Despertar Consciente Es…

  1. ¿Qué es la conciencia?
  2. Despertar de la conciencia
  3. Ser responsables de quiénes somos
  4. Ser conscientes nos hace libres
  5. Concentración mejorada
  6. Reducción del estrés y control de las emociones
  7. Vivir con los ojos abiertos
  8. ¿Cómo podemos entrenar la mente para vivir una vida consciente?
  9. Tips para tener un mejor despertar de conciencia personal
  10. Mente despierta, mente tranquila

 

¿Qué es la conciencia?-Despertar Conscientes

¿Qué es la conciencia?

La conciencia es el movimiento del pensamiento dónde se genera la voluntad, el deseo, las emociones y los sentimientos, conocimiento que el ser humano tiene de su propia existencia, de sus estados y de sus actos. Ser responsables de nuestras decisiones y del porqué de ellas.

Ser conscientes de nosotros mismos en nuestra vida puede volverse incómodo y confuso, por eso es algo que evitamos, pues significa vernos cara a cara con nosotros mismos. Con aquello que no queremos ver, que rechazamos y nos molesta.

Los problemas que vamos experimentando no están separados de nosotros, somos de hecho el problema en sí pues todo es un reflejo de nosotros mismos. Los problemas existen cuando uno no se conoce a sí mismo, por lo que todo lo que sucede aparentemente nos hace víctimas de la situación.

“El conocimiento propio no se basa en ninguna fórmula, uno puede ir a un psicólogo o a un psicoanalista para conocerse, pero eso no es conocimiento propio; el conocimiento propio surge cuando nos damos cuenta de nosotros mismos en la relación, la cual nos muestra lo que somos en cada momento” 

-Krishnamurti-

Despertar de la conciencia

Despertar a nuestra conciencia consiste en iniciar un proceso, en el que nos vamos a sentir incómodos; ya que nos tendremos que alejar de todas nuestras ideas y creencias preconcebidas, haciendo un reaprendizaje para ampliar nuestra mentalidad, nuestra perspectiva y creencias.

Nuestro ego, conformado por el orgullo y todas nuestras experiencias infantiles ya en la edad de adultos, representa la cárcel de la que nos resulta muy difícil salir. Nos creemos libres y creemos que decidimos en todo momento sobre lo que queremos hacer, sin embargo, somos esclavos de nuestro inconsciente que se proyecta constantemente sin darnos cuenta, al irnos auto conociendo de verdad y entendiendo cómo funcionan nuestras emociones, podemos entonces tomar la responsabilidad de nuestra forma de actuar y de vivir.

La conciencia y claridad, en un principio, conlleva dolor puesto que removemos todo lo que hemos estado evitando ver. Vemos el daño que nos hemos hecho a nosotros mismos y a los demás, y nuestra falta de responsabilidad para abordar todo lo que han sido consecuencias de nuestra actitud y nuestros pensamientos.

“No es posible despertar a la conciencia sin dolor. La gente es capaz de hacer cualquier cosa, por absurda que sea, para evitar enfrentarse a su propia alma. Nadie se ilumina imaginando figuras de luz, sino por hacer consciente la oscuridad” 

-Carl Gustav Jung-

Ser responsables de quiénes somos

Cuando estamos realmente dispuestos a responsabilizarnos de nuestras vidas, es cuando comienza el proceso de toma de conciencia. Afrontando el hecho de reconocer nuestros miedos, nuestras dificultades, emociones; nuestros límites, forma de relacionarnos, los prejuicios, las creencias y patrones de conducta. Todo el repertorio del que formamos parte, de cómo nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás; identificándonos así con todo lo que hacemos, como algo nuestro, especialmente lo que nos afecta y resulta doloroso. Comprendes que no hay víctimas ni victimarios en este constante aprendizaje que se llama vida.

Este proceso no es algo teórico, sino algo vivencial, en el que nos instalamos en nuestro presente, aceptando e integrando todo nuestro repertorio de conductas actual. Saliendo así de nuestra zona de confort, y la actitud infantil que nos hace ser incoherentes e irresponsables ante las circunstancias que se nos presentan. Por qué nos referimos a una “actitud infantil”, porque cuando las cosas no salen bien, procuras justificarte, de esa manera crees que no tendrás un “castigo”, como adultos ya no podemos recurrir a eso como solución de nuestras consecuencias.

“Ser responsable conlleva estar presente, estar aquí. Y estar verdaderamente presente, es estar consciente. A su vez, estar consciente es una condición incompatible con la ilusión de irresponsabilidad por medio de la cual evitamos vivir nuestras vidas”

-Claudio Naranjo-

Ser conscientes nos hace libres

Despertar consciente es cuando nos acercamos a todos nuestros aspectos, considerando nuestras luces y nuestras sombras. Integrando todo nuestro repertorio para permitirnos ser quienes somos realmente, y comprendernos mejor, sin juicios, aceptando que nuestra vida ha sido perfecta para tener el aprendizaje correcto.

Muchas veces son las propias situaciones de la vida, que nos enfrentan ante circunstancias y etapas en las que nos vemos incapaces de avanzar y resolver nuestros conflictos. Las etapas difíciles que se nos presentan en nuestras vidas muchas veces son las que nos llevan a iniciar el proceso de toma de conciencia.

Al hacernos conscientes de nosotros mismos nos liberamos de autocensuras; de la culpabilidad que nos atormenta, y de los conflictos tóxicos en nuestra relación con los demás y nosotros mismos. Aprendiendo a diferenciar lo que depende de nosotros y es nuestra responsabilidad. Comprometiéndonos con nuestro cuidado y bienestar.

“La libertad es la voluntad de ser responsables de nosotros mismos”

-Friedrich Nietzsche-

Muchos de los aspectos en los que se sustentan las nuevas técnicas psicológicas, se incorporaron de las tradiciones espirituales orientales, las cuales y durante miles de años, han conseguido estudiar la mente humana y su funcionamiento. En la actualidad, el concepto de conciencia despierta (o despertar consciente), ha cambiado en occidente el panorama existente en lo relativo a la ciencia de la psicología. Los investigadores proponen, según sus teorías, que dicho despertar consciente puede tener una amplia gama de aplicaciones. Concretamente, se puede utilizar para aumentar la capacidad de concentración, minimizando de esa forma el estrés, lo que ayuda a superar los problemas psicológicos de carácter grave, al tiempo que permite mejorar el rendimiento en diferentes actividades, tales como los deportes o incluso las inversiones.

El objetivo consiste en reducir el estrés y mejorar el rendimiento, lo cual es fundamental para los inversores, ya que, debido a su trabajo, cada día, deben luchar contra la influencia que implican las emociones. Dominar las habilidades que se obtienen del así denominado «despertar consciente», puede ser de gran utilidad para cualquier inversor, de hecho, existen tres formas de poder conseguirlo.

Concentración mejorada

Desarrollar una atención plena («despertar consciente»), es una de las formas más eficientes que existen para poder mejorar su enfoque y capacidad de concentración. Al igual que ocurre con los atletas profesionales, que ya saben que su concentración mejora cuando están alerta, y son conscientes de sus desafíos, los inversores que practican dicha técnica del «despertar consciente», empiezan a comprobar que su capacidad para «entender mejor el mercado» es algo evidente, y es precisamente esto, lo que permite mejorar su sagacidad a la hora de descubrir todos los indicios de información importantes que les depara el mismo mercado. El despertar consciente garantiza un mayor nivel de concentración y la capacidad suficiente para poder sumergirse en el mercado.

 

Control de las emociones-Despertar Conscientes

Reducción del estrés y control de las emociones

Como uno de los principales valores añadidos del «despertar consciente», cabe destacar, que permite ofrecer a los inversores la capacidad de no basarse en sus emociones a la hora de invertir. El mundo de las inversiones, se conoce popularmente como un mundo en el que impera el estrés. Cuando un inversor está estresado, sus esfuerzos para intentar escapar del estrés creciente, son tan intensos, que pierde su capacidad para poder concentrarse en las inversiones que tiene que llevar a cabo. En esos momentos, el estado de concentración del inversor se sustenta en su estado emocional, y no en el mercado. Lo que ocurre es que comete errores, de hecho, una sucesión de los mismos, un error tras otro, lo cual le conduce a pérdidas que son inevitables. La técnica del «despertar consciente» sirve de gran ayuda para evitar que el inversor pueda quedar atrapado por sus propios pensamientos y emociones, dándole la libertad de poder concentrarse en lo que realmente es fundamental a la hora de invertir. Esta separación de las emociones se conoce como «desintrincación».

En la actualidad, se cree que el «despertar consciente» representa un elemento psicológico fundamental a la hora de invertir, ya que permite a los inversores poder percibir, y estar alerta, de su estado anímico interno (lo cual incluye sus propios pensamientos y sentimientos), todo ello, desde una perspectiva desvinculada e imparcial. Si luchamos contra nuestros sentimientos y pensamientos, lo que ocurre es que todavía nos atrapamos mucho más en ellos. En vez de luchar, debemos aprender a mantenernos concentrados en lo que estamos haciendo. Por ejemplo, los atletas consiguen mejores resultados durante las competiciones, cuando se mantienen concentrados en la competición, en vez de prestar atención a su estado interno. Una persona que tiene el dominio y la habilidad de prestar atención plena («despertar consciente»), es capaz de percibir sus emociones y pensamientos como acontecimientos pasivos, en vez de verlos como algo que exige una respuesta inmediata. Por tanto, desarrollar el despertar consciente podría ser la mejor manera, y también la más sencilla, de poder mantenerse concentrado en sus inversiones, y en el mercado.

Sin duda, quienes desarrollan el despertar consciente, pueden mejorar drásticamente su rendimiento como emprendedores. Además de los grandes aportes que proporciona el despertar consciente, ya mencionados anteriormente, también se ha podido demostrar que es capaz de reducir el estrés, al mismo tiempo que fomenta la relajación y refuerza el sistema inmunológico, aliviando el dolor y mejorando el estado de ánimo. 

El despertar consciente ayuda a los emprendedores a mantenerse concentrados en sus objetivos, en síntesis, en las cosas que son más importantes, tanto en las inversiones, como en sus vidas.

Vivir con los ojos bien abiertos

Vivir una vida consciente es todo un desafío en una cultura tan habituada a la distracción. Permanentemente estamos invitados a mirar hacia fuera y a anestesiarnos con placeres momentáneos, y más aún con toda la tecnología a la que tenemos acceso.

No nos sale de manera natural poner el foco en iluminar lo que se mueve en nuestro interior. Sin embargo, el secreto para salirnos del piloto automático que nos mantiene en la reacción inconsciente es observar lo que acontece en nuestra mente e intervenir en nuestra vida con plena consciencia de sí, decidiendo activamente cómo queremos vivir y no dejar que la vida nos lleve como camalote a la deriva. 

Se lee sencillo, y sabemos que quizá estás preguntándote… ¿Cómo empiezo? Más adelante daremos unos consejos o tips para que comiences este camino, pero lo más importante es saber con claridad que no es magia y que se necesita la valentía de querer ser mejor desde dentro, solucionando y mejorando, no parchando para evitar fugas… ser responsables de nuestra conciencia.

Cuando nos habituamos a mirar hacia nuestro interior, despertamos a una verdad que debe ser recordada y que a veces pretendemos obviar: la felicidad no está siempre un paso más allá sino en la serenidad y en la calma de una mente equilibrada, fruto del trabajo sobre sí.

El propósito de la psicología budista es quitar de la mente los engaños que nos mantienen apegados a la idea de una felicidad externa duradera, dependiente de causas y condiciones externas. La verdadera finalidad es hallar la libertad de las trampas de la repetición, de los condicionamientos, de los mandatos y de las reacciones del momento y despertar a una vida elegida desde la plena consciencia, asumiendo las consecuencias de cada decisión que tomamos.

Seguramente se sentirán identificados con la situación de actuar de manera impulsiva, desde una mente dormida y de repente despertar y arrepentirse de la manera en la cual se han manejado, reaccionado o dejado de accionar por descuido u omisión. Quisiéramos volver el tiempo atrás y pensar antes de actuar, de decir, de omitir o descuidar un trato que nos dimos a nosotros mismos o a los demás. Desearíamos con todas nuestras fuerzas tener la posibilidad de una segunda oportunidad para decidir con consciencia lo que actuamos desde la absoluta inconsciencia o desde la falta de sabiduría. Así vamos por la vida cuando nuestra mente está dormida, sobrepasada, estresada, saturada o confundida.

¿Cómo podemos entrenar la mente para vivir una vida consciente?

Primero necesitamos adiestrar la mente para vivir cada experiencia con lucidez.

Ante todo debemos alcanzar la capacidad de comprensión de que la vida es perfecta así tal cual es. Cada experiencia nos enseña cómo ser mejores en nuestra vida. Tanto si nos sentimos tristes, contentos, ansiosos, calmos, temerosos o confiados, todo movimiento interno forma parte de nuestra evolución y del registro de estar intensamente vivos. Nuestras emociones y pensamientos son una invitación a observarlos con la conciencia de que no está mal experimentarlos, siempre y cuando respondas honestamente la causa profunda de esa emoción, y así dejar fluir lo que se siente y dejar pasar la emoción sin un accionar impulsivo. Si permanecen más de la cuenta es porque hemos fijado nuestra identidad en ellos y nos eclipsan la lucidez para ver la realidad desde la plena aceptación, sin resistir lo que se nos presenta tal cual es, sin juzgarlo como bueno o como malo. Abrazar cada estado y tratar de gestionarlo del mejor modo que podamos es una clara evidencia de que emocionalmente hemos madurado y evolucionado.

Estar despiertos es reconocer que lo que necesitamos para sentirnos en paz y en nuestro centro, está en nosotros, más allá de los estados externos. ​

Por supuesto, no debemos desconocer que la desilusión, la frustración, la insatisfacción y la insatisfacción tienen su peso al momento de sentirnos más o menos bien. Sin embargo, el mayor daño nos lo hacemos cuando sin poder cambiar una situación, insistimos en querer hacerlo.

Una frase que identificamos puntual afirma:

Lo que tenga que ser hecho por ti, asegúrate de hacerlo, lo demás deja que se haga en su momento.

Reconocer nuestra porción de intervención y no gastar en vano nuestra vida empujando lo que nos resulta por demás pesado es no desgastarnos de manera estéril y poco fecunda.

Ser capaz de vivir con plena conciencia cada experiencia, es la parte que está a nuestro alcance gestionar para evitar los arrepentimientos y sentirnos en coherencia interna.

 

Despertar de conciencia personal-Despertar Conscientes

Tips para mejorar tener un despertar de conciencia personal

 

1- Meditación

Con esta herramienta comienza el vivir con conciencia. Desarrollar este hábito cotidiano nos ayuda a estar en el presente y dejar de divagar en lo que vendrá y en lo que pasó tiempo atrás. Meditar es prestar atención a la respiración y ser conscientes de los pensamientos y emociones que habitan nuestra mente. Tal como un observador externo que atestigua y toma nota de sus contenidos internos sin apegarse a ninguno de ellos, sabiendo que pasarán como pasan las nubes en el cielo. No debe ser un método complicado, si así lo fuese no sería aplicable a nuestra cultura occidental. Debemos reconocer que ni somos monjes tibetanos ni habitamos en sosegados monasterios. Por eso con solo estar diez o quince minutos diarios con uno mismo en un espacio calmo y tranquilo observando lo que sucede en nuestro interior, es más que suficiente para volver a nuestro centro y quitar del medio los velos cotidianos que oscurecen la claridad de nuestra mente.

Aprender a vivir en el presente y ver la vida tal como está aconteciendo en cada instante, nos permite tomar la mejor decisión en cada momento.

2- Estar Presente

La meditación es la herramienta para aprender a estar presente en cada situación.

Estar presente es aprender a estar en donde uno está, con el cuerpo, con la mente, con la mirada, con la plena atención y entera dedicación.

Es bastante habitual observar dos personas conversando y el celular mediando en la interacción. Esta distracción nos impide la plena conexión, además de ser una falta de respeto para quien intenta expresarse ante alguien que está ausente aunque físicamente esté presente. Es natural distraernos ante tantos estímulos externos. Adiestrar la mente es aprender a “traernos” cada vez que divagamos y nos vamos del momento en el que estamos. Estar presente para alguien es un verdadero acto de amor y para nosotros mismos es darle valor al único tiempo que existe, “hoy”.

3- Observar la distracción

Darnos cuenta de cuando nos fuimos con la mente por otras praderas. Muchas veces nos distraemos porque no queremos ver cómo la vida es y cómo las cosas son y se despliegan. Se nos hace insoportable la cotidianeidad o lidiar con una situación de malestar. Sin embargo, la solución no es anestesiar el dolor ni evadirnos hacia mundos paralelos imaginarios. Cuando la distracción aparece, debemos preguntarnos ¿por qué y de qué busco distraerme? ¿qué de mi vida no me gusta cómo está yendo? Observar la vida con plena honestidad e intervenir en ella con absoluta consciencia es un acto de verdadera madurez emocional.

4- Abandonar toda expectativa

De cómo pensamos que las cosas deberían ser o las personas deberían comportarse. Renunciar a las rígidas creencias que nos llevan a concluir que tenemos control sobre cada situación. Esta ilusión es garantía de desilusión y de frustración porque no siempre los resultados salen tal cual los esperábamos. Hacer lo propio lo mejor posible y dejar que lo demás se haga, es situarnos en un punto intermedio entre la no acción y la estricta vigilancia que tanto nos desgasta.

5- Aceptación radical

Abandonar la insistencia en resistir lo que es y dejar que sea, sin forcejear con la realidad. “Aceptar” no necesariamente es “estar de acuerdo con” sino no negar y dejar de pelearnos con las circunstancias tal como se presentan, nos gusten o no. La creencia de que las cosas deberían ser diferentes a lo que son, nos agota y no nos lleva a nada. Solo una vez que aceptamos, podemos hacer algo sobre lo que acontece sin disipar energías en querer negar lo inevitable. Observar nuestra resistencia y contrarrestar con la aceptación radical nos evita un desgaste en vano e innecesario.

6- Aprender a estar ok con el displacer

Aceptar la vida tal cual es, es reconocer que está compuesta por momentos de placer y de displacer, de satisfacción e insatisfacción, de ilusión y de desilusión. La naturaleza cambiante de todo lo que es así lo evidencia en la cotidianeidad. Ser conscientes de que todo pasa y aprender a no huir de lo que no nos gusta dejando que sea sin resistir, nos ayuda a no negar la realidad y dejar de correr como hámster de lo que rechazamos como si pudiésemos escaparnos a un lugar en el espacio donde solo reine la armonía y la paz. La vida tiene sus matices y el resultado depende de las pinceladas que demos sobre el tapiz desde la plena consciencia de sí.

7- Ser flexibles

Mantener una actitud curiosa y abierta a lo que vendrá y estar dispuestos a flexibilizar cuando la vida no sea tan prolija ni cumpla con todas nuestras expectativas. A veces nos armamos un plan de vida en la cabeza, poniendo incluso hasta un tiempo para cada cosa y cuando lo que resulta no es igual a lo imaginado nos angustiamos y nos peleamos con las circunstancias tal cual se manifiestan. Sin embargo, lo que más nos daña no son los eventos en sí mismos, sino la frustración y la rigidez de nuestro pensamiento para aceptar la vida tal cual es y dejar de pretender que responda al croquis mental que teníamos definido de antemano.

8- Ser agradecidos

Cuanto más conscientes somos, más reconocemos lo milagroso de la vida. Dejamos de dar por sentado lo digno de ser admirado y reconocido, y lo honramos y disfrutamos sabiendo que lo que hoy está mañana puede dejar de estar. Dar por garantizado, nos lleva a postergar lo deseado, un abrazo, una demostración de afecto y de cariño, un agradecimiento, a obviar un gesto, a dejar pasar momentos, a no asombrarnos de lo bello, de lo sutil, de lo agraciado que nos demuestra a cada instante que en la vida no hay milagros sino que la vida en sí misma es milagrosa y digna de ser agradecida.

9- Cultivar la compasión

Cultivar la compasión para otros y para nosotros. Ser compasivos no es sentir lástima o ser indulgentes como solemos concluir en occidente. Ser compasivos es tener la intención y la intervención de aliviar el sufrimiento propio y ajeno. Cuando somos conscientes y salimos del propio ombligo podemos observar nuestro alrededor y ser útiles a los demás, lo que como consecuencia nos hace sentir enorme satisfacción. Del mismo modo, ser compasivos con nosotros mismos es no exigirnos de más y reconocer que hacemos lo mejor que podemos según el grado de consciencia que tengamos en un momento dado.

Mente despierta, mente tranquila

Podemos ser libres del sufrimiento innecesario cuando entendemos la impermanencia y la ley de la interdependencia. Comprender que todo depende de causas y consecuencias, que nuestra área de injerencia tiene marcados límites, que el control es una ilusión que necesitas abandonar para no resistir la realidad, nos alivia y nos dota de una increíble energía para intervenir en lo que sí está a nuestro alcance, para hacernos la vida más liviana y más fácil a partir de una mente serena que puede ver y aceptar la realidad tal cual es.

Cuando vamos conscientes por la vida, estamos más receptivos a lo que pueda surgir, a dar posibilidad a nuevos comienzos, a cerrar lo agotado, a aceptar que la vida es como un juego de Tetris donde las fichas van cayendo y nosotros las vamos acomodando según el grado de consciencia que tengamos. 

Todo es dinámico y cambiante, nada permanece igual. Una mente que danza con esta aceptación radical, es una mente donde la felicidad y la libertad, tal como una mariposa se posa.​

El tiempo para ser feliz es ahora, el lugar es aquí y el camino es entrenar la mente para apreciar lo que naturalizamos y ver la vida con claridad sin resistir lo que es o puede llegar a ser, lo tengamos o no planeado, nos guste más o menos, el secreto es no pelearnos con lo que es y poner la mente y el cuerpo aligerado para bailar el mejor tango con lo que acontece en cada momento dado.

 

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